Juego y aprendizaje

Los niños de los últimos 20 años se están perdiendo lo mejor del juego: descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Son niños programados para un sinfín de actividades que les han apartado del ocio de siempre, de la naturaleza, la soledad y el silencio. Las estridentes pantallas interrumpen el aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez

lunes, 4 de marzo de 2013

Jugar, jugar


En este preciso instante, un bebé que está esperando nacer, succiona con energía el
dedo pulgar de su mano y disfruta la intimidad de su vida intrauterina. Es el mismo que en
poco tiempo jugará con el pecho de su madre, su mirada, su voz, estableciendo un
vínculo que a modo de cordón intangible lo unirá estrechamente a esta otra vida. Más
tarde lo hará con su propia mano, el sonajero y esos sonidos tan interesantes que él
mismo es capaz de emitir. Con el tiempo, tomará objetos y los dejará caer, divertido,
viendo cómo los adultos lo devuelven  una y otra vez. Amasará su papilla, pronunciará sus
primeras palabras, logrará pararse y mirar el mundo desde otra perspectiva, explorándolo,
transformándolo, haciéndolo suyo con todos sus sentidos. Unos pocos meses más y
pateará una pelota, apilará cacerolas, abrazará a su muñeco, lo alimentará y peinará,
imitando ese “juego” que jugamos los adultos.




En el permanente intento de dominar su cuerpo, que fue su primer juguete, controlará sus
esfínteres y buscará con sus berrinches, que de cualquier modo, el mundo se ajuste a sus
deseos, comprobando poco a poco que no siempre será posible. Ya más seguro de sí
mismo, disfrutará de la compañía de sus pares para jugar primero entre ellos y luego con
ellos. Ha llegado el jardín y con él, el acceso a un sistema de aprendizajes
progresivamente más y más formal que lo ubicará en una carretera interminable.
El niño actual ingresa precozmente a la institución escolar, que en nombre de los
acelerados progresos científico-técnicos, lo proveerá de casi todas las herramientas para
enfrentar el tremendo desafío de su vida adulta. La familia actual, acosada por múltiples
dificultades y sometida a inesperados cambios de estructura y función de sus integrantes,
intenta dar su mejor respuesta: el colegio más completo, doble escolaridad, idiomas,
computación, talleres, clases diversas, en un sacrificado intento por no dejar a sus hijos
en una situación de vulnerabilidad socioeconómica futura.

¡¡ Los niños están tan ocupados!!